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martes, 24 de julio de 2018

AMOR INFINITO UNA Y MIL VECES



Una y mil veces me mató el mal de amor.
Una y mil veces volví a renacer
Para caer de nuevo en el mismo abismo…
Pero no escarmiento.
Cada vez la estaca en contra del vampiro
Me atraviesa el corazón.
Cada vez que  todo falla y la oscuridad me envuelve l
A luz de un beso dice: levántate y ama.
Un beso y un verso repetidos una y otra y otra vez
O mil atardeceres románticos para decir adiós.
¡Cómo te extraño mujer!
Repetida en tantos cuerpos, tantas bocas,
Tantas risas y también lágrimas.
¡Cómo te amo mujer!
Repetida en versos
Multiplicada en besos.
Tú, la única y lejana.
Tú, la verdadera no estás y te busco en todas
Para caer y repetir la historia
De morir y renacer y morir y renacer y morir y renacer
Para  nunca decir no más, ya nunca más
Y prosigo la búsqueda en todas ellas
Que son mi amor infinito.

Edgar Tarazona Angel

lunes, 2 de abril de 2012

LOS AMANTES

             Los amantes



Sus bocas se unen,
sus manos se estrechan,
sus ojos se miran
y luego se cierran.
Sus corazones laten
a un ritmo impaciente,
sus cuerpos se unen
desesperadamente.
Se dejan llevar,
por el fuego ardiente
que quema la sangre
¡que dentro se siente!
¿Las palabras dulces?
¿las palabras bellas?

Marina Trujillo Layún (Mexicana)

domingo, 22 de enero de 2012

CUARTO AZUL

Cuarto Azul

Cuarto azul testigo mudo
de nuestras noches sin sueño.
 
Besos en el aire risas compartidas
gritos en el techo cigarros encendidos
whisky en tus labios whisky en los míos.
Fuego en tus manos juegos en las mías,
cuadros mirones con ojos saltones
permitieron la infidelidad
que tú le hacías morena mía.
Escaparate burlón con tres bocas
y dos manos que vieron en la noche
tu cuerpo acurrucado junto al mío.
Kenzo, Givenchy, Paloma Picasso,
y otros perfumes que embriagaron
tus sentidos al olerlos en mi cuerpo
vida mía.
Acariciaron tu desnudez
toallas blancas
mientras te disponías para el placer.
Besos y más besos mojaron la cama
con el elixir de la vida.
Muslos de gacela, cabellos azabaches,
dientes nacarados, piel morena,
mujer divina, fue tu entrega
como sonidos de borrascas
en atardeceres lluviosos
que cayeron impetuosos
y embriagaron
con sus besos los ríos.
Amaneceres sin sueño,
besos matutinos despedidas
sin mañana, volvías en la noche
y nos amábamos sin medida.
Todo, todo aquí en este cuarto azul
me recuerda tus amores
en este amanecer frío
sin tu cuerpo junto al mío…
Matallana Maria Edith.