lunes, 23 de abril de 2012

AUSENCIA





Los días transcurren con penoso andar
olvidados fenecen sueños y estrellas
alegrías distantes y ajenas
el tiempo  entre resquicios y huecos se pierde
escurre cual cera preciosa de un cirio bendito
cuyas huellas son profundas…eternas
angustiosas, pesadas, un constante caminar.
La nostalgia inunda el camino hasta anegarlo en llanto
el silencio invade las noches interminables y dolorosas.
exigen descanso las manos, el alma, las piernas
el corazón que de tanto latir sin sentido, alucina.
me siento cansada y sin fuerzas
hasta las minucias se antojan inmensas
mi existencia perece en condiciones adversas
¡Que triste es saberse sola e indefensa!
De pronto una luz se enciende por dentro,
los recuerdos me gritan suplicando piedad
que abra los ojos
que al fin me de cuenta
que aunque respire estoy muerta
que no tengo vida
porque ya no estás tú.
Elena Ortiz Muñiz (Poeta mexicana, 2012)

lunes, 2 de abril de 2012

LOS AMANTES

             Los amantes



Sus bocas se unen,
sus manos se estrechan,
sus ojos se miran
y luego se cierran.
Sus corazones laten
a un ritmo impaciente,
sus cuerpos se unen
desesperadamente.
Se dejan llevar,
por el fuego ardiente
que quema la sangre
¡que dentro se siente!
¿Las palabras dulces?
¿las palabras bellas?

Marina Trujillo Layún (Mexicana)

SOÑÉ CONTIGO

                 Soñé contigo





Aunque el tiempo ha transcurrido
tu ausencia se acentúa,
me haces falta, mucha falta,
y sólo en sueños me acompañas.
Yo sé que estás conmigo
siempre y a toda hora,
más aún cuando te necesito,
me consuelas un momento
y te vas, como es… cual debe ser.
A tu lugar de descanso,
a tu viaje sin retorno (a plano físico)
y yo aquí aguantando y callando
este dolor que muy bien finjo.
Esperando ese abrazo
Marina Trujillo Layún (Una querida amiga mexicana)

sábado, 31 de marzo de 2012

EL ROSTRO DE MIS OJOS

EL ROSTRO DE MIS OJOS

Eres mi poema de amor
Eres la lluvia que humedece mis besos
La lluvia de abril resplandece  en  mis sueños
Te escribo en la arena de mis versos.

SARAHIS MENDEZ

ESTAS PEGADO A MI CUERPO…

ESTAS PEGADO  A MI CUERPO…


Mis brazos te atrapan sobre el relieve de tus besos

Te siento en cada suspiro que envélese mi piel
Te acercas como ave entre la hierba
Tus labios ardientes juegan con mi sentir
Eres el rostro de mis ojos
Fuego de caricias me llevan hacia ti.

Eres la ternura de mis noches desveladas
Mis cabellos reposan  sobre el perfume de tu morada
Tus dedos acordeón de violetas
Se inclina sobre mi seda
Tus labios mares agitados
Remueve  mis olas de amor.

Suavemente tu respiración se siente
En cada poro que se abre como una flor
Tus agitados respiros devoran mis sentidos
Me llevas hacia el abismo de tus pasiones
Mis alas se abren como acordeón de madrugada
Te llevo en cada   trozo de mis besos que te atrapan.

SARAHIS MÉNDEZ (venezolana)
Si lees esto, mi querida amiga,
 recuerda que un día me diste autorización
para publicar tus poemas

miércoles, 15 de febrero de 2012

LA VENDEDORA DE PLOMO




Mangueras negras como serpientes penetran las máquinas de hierro:
crujen, se mueven, se estremecen, mientras arden las pistas con un sol reluciente.
Olor a grasa carburante y aceite. Ruido de monedas que caen al suelo.
Cola de buses, taxis, y camiones la esperan, pues ha sabido ganarse
el cliente con su risa.
Maquinas eructando cifras arregladas por patrones indecentes.
Pagan conductores distraídos sin darse cuenta de los gajes del oficio.
El tres por ciento recibe por cada cheque cambiado,
sin derecho a preguntar de donde viene ni quien ha firmado:
Sale contento el cliente contando los billetes.
Pasan las horas, pasan los días, pasan las noches:
envolviendo la estación de servicio en su fatídica sombra.
Bocas de pistolas vomitan fuego como dragones:
“la vida o la plata” –le dicen–, mientras meten sus manos
en sus partes nobles.
Llanto de sirenas, disparos en la noche:
Corren los bandidos llevando con ellos olor de sangre plomo y muerte…
Lloran dos niños huerfanitos mirando el horizonte.
EDITH MATALLANA (desde Paris)

sábado, 28 de enero de 2012

AMOR FUGAZ





Nuestro amor fue
como la vía láctea
de un cielo
de verano;
luminoso  y opaco.
Y  como diamantes
que brillaban
en la noche;
efímeros  y mortales.



Bajo mi mano bailarinas descalzas danzan
En cada nuevo paso tiñen de negras grafías
el níveo y mudo escenario

Víctima de un poderoso influjo les permito nacer

entre espasmos de dolor y alivios momentáneos

Me alegro al descubrirlas llenas de vida

¡Bienvenidas sean! ¡Que comience la poesía!
Elena Ortiz Muñiz

domingo, 22 de enero de 2012

CUARTO AZUL

Cuarto Azul

Cuarto azul testigo mudo
de nuestras noches sin sueño.
 
Besos en el aire risas compartidas
gritos en el techo cigarros encendidos
whisky en tus labios whisky en los míos.
Fuego en tus manos juegos en las mías,
cuadros mirones con ojos saltones
permitieron la infidelidad
que tú le hacías morena mía.
Escaparate burlón con tres bocas
y dos manos que vieron en la noche
tu cuerpo acurrucado junto al mío.
Kenzo, Givenchy, Paloma Picasso,
y otros perfumes que embriagaron
tus sentidos al olerlos en mi cuerpo
vida mía.
Acariciaron tu desnudez
toallas blancas
mientras te disponías para el placer.
Besos y más besos mojaron la cama
con el elixir de la vida.
Muslos de gacela, cabellos azabaches,
dientes nacarados, piel morena,
mujer divina, fue tu entrega
como sonidos de borrascas
en atardeceres lluviosos
que cayeron impetuosos
y embriagaron
con sus besos los ríos.
Amaneceres sin sueño,
besos matutinos despedidas
sin mañana, volvías en la noche
y nos amábamos sin medida.
Todo, todo aquí en este cuarto azul
me recuerda tus amores
en este amanecer frío
sin tu cuerpo junto al mío…
Matallana Maria Edith.

INFAMIA EN LA SACRISTÍA


A la tres de la tarde en punto
dedos religiosos recorren las cuentas del viejo rosario.
Los Padres Nuestros se calcinan acompañados de Glorias
junto a la cera de  velas encendidas.
Atrapada en un laberinto de envilecidas afrentas
un alma buena busca la luz
exige ayuda…
suplica compasión.
Sollozos angustiados quiebran la calma
y sacuden el silencio que puebla  el templo sagrado…
Casa de Dios.
La infamia salpica la inmaculada calma de aquel monasterio
vulnera virtudes, destroza inocencias, mancilla la paz
Jescuristo postrado en la Cruz sangra de nuevo
Sus heridas se abren dolorosas y eternas
La Virgen María gime, implorando perdón
Hasta el cielo sentidas oraciones elevo
¡Misericordia y compasión!
El cielo está cubierto de nubarrones negros
la lluvia copiosamente cae con salada impotencia
¡Estás llorando Señor!... ¡Estás llorando!
Tu pequeño hijo, temeroso y lastimado… también.
Dios mío…Ten compasión de él.
Elena Ortiz Muñiz